Pregunta de mi nieta, con cinco años: ¿Tú eres vieja? En los pocos microsegundos que me concedió para pensar la respuesta, supe que no podía esquivar. Su duda inocente escondía una profunda intriga sobre la muerte, tema del que ya llevábamos hablando desde hacía cierto tiempo. Conoce el concepto y necesita saber quiénes son los candidatos.
Una vez superada la prueba, tuve la oportunidad de reflexionar sobre la paradoja de que una niña me hiciera una pregunta sobre mí que yo misma no me había hecho. ¿Soy vieja?
¿Cuándo se es viejo? ¿Cuando entierras a tus padres? ¿Al acabar la vida laboral? ¿Si dormir de un tirón es cosa del pasado? ¿Cuando, en casi cualquier lugar, todos son más jóvenes? La respuesta es que, como todo, es relativo. Todos conocemos a viejos de 20 años y a jóvenes de 80. La edad biológica es precisa, sólo es la actitud ante la vida la que nos hace envejecer.
Para ayudarme en la respuesta, me hubiera gustado que mi nieta hubiese conocido a mi padre, su bisabuelo. Para mí, un ejemplo de cómo se puede ser joven en edades avanzadas, incluso cuando la salud no acompaña. Siempre estuvo dispuesto a aprender cosas nuevas, con olfato para identificar en la tecnología herramientas que le permitieran no quedarse atrás. Aficionado al ejercicio físico y a los hobbies, supo adaptarlos a sus limitaciones, disfrutando de las novedades. Conectaba bien con la gente joven, a quien prefería frente a amigos de toda la vida que envejecen velozmente. Open-minded, como se dice ahora. Optimista: nunca le oí decir que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Las arrugas no importan, puesto que no duelen. Así que debemos concentrarnos solo en nuestra salud, para que el cuerpo aguante y podamos ser jóvenes hasta el último minuto.
La negatividad, la melancolía, la renuncia al aprendizaje o la desconfianza en las nuevas generaciones nos envejecen más que las vueltas de la Tierra alrededor del Sol.
Y tampoco parece tan difícil. Lo dijo Clint Eastwood, en activo pasados los 90 años: se trata de ‘no dejar entrar al viejo’. Porque, si entra, se queda.
Si mi nieta me repite la pregunta, estaré más preparada para responder. Estoy deseando que lo haga.