El Alzheimer sigue siendo una prioridad. Pero para avanzar frente a la enfermedad necesitamos mirar también el antes: la prevención, los biomarcadores, los factores de riesgo, la detección y las nuevas líneas de investigación.
La salud cognitiva permite conectar el reto científico con una responsabilidad social más amplia: proteger memoria, autonomía, identidad y talento antes de que la pérdida sea irreversible.